UNA CITA CON MORFEO

 


Soy una soñadora, y creo que Morfeo ha venido a verme esta vez. Por si no lo sabes, Morfeo es el dios de los sueños, tiene un poder que algunos subestimamos, puede tocar nuestra mente, nuestro corazón, y hasta nuestra alma, sin que nos demos cuenta. Porque hay encuentros que se sienten como un sueño, cuando alguien nos toca el alma sin siquiera rozar nuesros labios". 

Tengo que confesar que pocas cosas en la vida me sorprenden, y casi nada o nadie me deja sin palabras. Me gusta ese feeling de ser la soltera empedernida, la azafata que vive de aquí para allá, acumulando historias cortas, o como me gusta decirle a mi :"love stories", aventuras que duran lo mismo que una escala. Soy amante de mi libertad, esa sensación de no dar explicaciones a nadie, de poder cenar en Miami un martes, y desayunar en Madrid un miércoles. Y, en medio de todo ese "caos", confieso que pocas veces alguien o algo logra traspasar mi piel .

Esta vez fue distinto. 

Durante quince días, sin habernos visto desde el primer encuentro casual, este hombre y yo, empezamos a chatear cada día hasta las tantas; mensajes, audios, conversaciones que se alargaban hasta que nos vencía el sueño o las obligaciones. No hablábamos de cosas superficiales, sino de planes, sueños, miedos, anécdotas, rutina, el día a día, no se...Era como tener citas sin poder vernos y conocernos por chat. Después de un par de noches, fue cuando empecé a descubrir el significado de LA TACTICA DE LA VULNERABILIDAD: mostrarte como eres, sin disfraces, sin el personaje perfecto que todos intentamos vender al principio. 

Él no jugó a hacerse el interesante, ni yo la inaccesible. Al contrario, nos dejamos ver tal cual, y esa franqueza y naturalidad fue lo que nos mantuvo enganchados, con ganas de más cada día, cuando la complicidad ya era nuestra, antes de la primera cita.

Y entonces, después de quince días, llegó el gran momento. Momento para comprobar si de verdad nos gustamos, de si toda esa química y feeling que parecía indudable, era real o no. Creo que, nunca estuve tan nerviosa antes de quedar con un chico, me temblaba el cuerpo entero, mucho más que el día que debute en la NEW YORK FASHION WEEK, y eso ya es decir, porque ese día si que estaba nerviosa, que ni los dos vinos que me tome pudieron tranquilizar, aquellos espaguetis nerviosos, que eran mis piernas. 

Cuando por fin nos vimos, cuando me llegó ese whatsapp: "cuando quiera puede bajar la señorita", me estaba esperando en el portal, le abrace, y me da un ramo de flores, precioso, y perfumado, un gesto clásico quizás, pero que ya nadie hace. Me llevo a cenar a un sitio 5 estrellas en Madrid, nos fuimos casi los últimos del restaurante, se me pasó volando. Después, fuimos a tomar un cocktail, y también nos quedamos hasta que el sitio cerró. Todo fluyó con naturalidad, y yo me sentía comoda, como si ya le conociera (ese feeling lo tuve la primera vez que me lo crucé) y no le habia visto nunca. 

Ahí entendí, que la vulnerabilidad es una táctica muy poderosa en el amor, porque no se trata de mostrarse perfecto, sino de atreverse a enseñar lo que de verdad sentimos. Y a veces, lo más seductor no es la piel, sino el alma. 

Asi que amiga, después de confesarte y confiarte esta experiencia como si estuvieses en mi whatsapp, te dejo ese consejito; si quieres encontrar una conexión real, o crear algo auténtico, no tengas miedo de abrirte, deja que el otro vea tu lado tierno, tus nervios, tu risa sincera. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

TRANQUILAMENTE ENAMORADA

THE SEXER

UNA NOCHE CON TEINA